LA TRANQUILIDAD CIUDADANA Y LA RADIO
Posted on Septiembre 21, 2015
Por: Mauricio Bahamonde

La capacidad de articular políticas frente a desastres naturales, catástrofes y cualquier situación que ponga en riesgo a la población pasa necesariamente por la posibilidad de hacer difusión eficaz de las acciones que se están tomando. No es indispensable el tener un canal de retorno, en particular porque las autoridades no son capaces de atender los requerimientos uno a uno y deben hacerlo por medio de políticas generales que beneficien a una población adecuadamente educada e informada.
La Radio es y seguirá siendo una tecnología noble, probada por muchas décadas de operación, con capacidad de recuperación rápida frente a desastres, autónoma y con fuerte contenido local. Esto la hace indispensable de ser conservada a nivel de la autoridad central de cada país, la que debe estar ocupada en que ese inmenso canal de comunicación no desaparezca de la faz de la tierra.
Las luchas diarias por el posicionamiento en el dial, por competir en un mercado difícil hace que no se tenga una mirada unitaria de largo plazo. La hemos visto migrar de banda en banda partiendo en Onda Corta, Onda Larga, Onda Media, Frecuencia Modulada, Bandas Satelitales y ahora último en Internet.¿Será que este último paso, el Internet, pasará a ser el último? Recuerdo hace un mes en la portada de la revista de la NAB en español un título que decía “Menos del 4% de los niños de Ciudad de México están expuestos a la radio”, deja mucho que pensar y un mundo oportunidades por descubrir.
Para quienes trabajamos en ella entendemos de su importancia, pero entendemos cuanto debemos cuidarla. Ya no se cuidará sola, el advenimiento de otros medios de propagación y de nuevos comportamientos humanos harán a este baluarte de nuestra sociedad tambalear y al final evolucionar, me preocupa que pierda la capacidad de atender requerimientos tan simples como decir “no estás solo, estamos aquí y vamos por tí”.
La radio, un elemento central en las necesidades de la seguridad de cada uno de nosotros…
